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supersticiones (y orígenes de algunas)[1]

 

:: iñigo de noriega ::

“The foundation of superstition is ignorance, the superstructure is faith and the dome is a vain hope. Superstition is the child of ignorance and the mother of misery.”
[Los cimientos de la superstición son la ignorancia, la estructura es la Fe, y la cúpula es una vana esperanza. La superstición es hija de la ignorancia y madre de la miseria]
- ROBERT G. INGERSOLL (1898)

 

Untar el arma
Antiguamente, se pensaba que untar el arma que ha causado una herida haría que la herida se curase. Esto todavía se creía durante el siglo XX: en Inglaterra en junio de 1902, una señora se clavo un clavo en el pie. Sin mirar siquiera la herida, ni quitarse las medias, le pidió a su hija que untase con aceite el clavo. Murió pocos días después de tétanos.

Piojos
No es una superstición, pero…
En la Edad Media, la gente pensaba que los piojos eran buenos para la salud, ya que apenas hay piojos en enfermos. Pensaban, por tanto, que la gente enfermaba al perder los piojos.
Los piojos son extremadamente sensibles a la temperatura corporal. Un pequeño aumento de la temperatura, como en una fiebre, hacía que los piojos buscasen otro huésped.

Sal
Si se te cae sal, tienes que tirar un poco por encima de tu hombro izquierdo, “para darle en los ojos a los malos espíritus”.
En la Edad Media, la sal era un producto bastante caro, de ahí el origen de intentar conservarlo. A los soldados romanos se les pagaba el salario, un pago en sal. Los malos espíritus sobrevuelan el hombro izquierdo (sinistra = izquierdo en latín).

Número 4 en países asiáticos
El uso del número 4 es evitado en ciertos países asiáticos, ya que la palabra de ese número se parece a “muerte” (en chino, japonés y coreano). Los móviles con el número 4 venden menos en China, y el numerado de pisos en algunos edificios se salta ese número, poniendo 5 directamente.
En ciudades con influencia tanto asiática como europea (Hong Kong y Singapur), hay edificios en los que se evitan tanto los números con el dígito 4 como el número 13, pudiendo omitirse los números 13 y 14, además del 4.

El niño dormido
El niño dormido (raged o bou-mergoud) es, según la tradición magrebí, un feto que permanece “dormido” dentro de su madre, y que puede nacer tras un periodo prolongado de embarazo.
Este mito ha renacido en la actualidad en comunidades en las que mujeres con maridos ausentes (por ejemplo, trabajando como inmigrantes en Europa) se quedan embarazadas. Una mujer adúltera puede ser castigada con la pena de muerte.
Esta creencia se recoge en la legislación islámica tradicional en Marruecos, y permite que un hijo nacido hasta un año tras la separación pueda ser reconocido por el marido ausente como hijo suyo (artículo 154 de la Mudawana – Derecho de Familia marroquí).

Número 17 en Italia
El número 17 tiene este tratamiento en Italia. Un anagrama de la cifra romana para el 17, XVII, es XIVI, que significa en latín “he vivido”, que se puede interpretar como “mi vida ha acabado”. En Italia, no es infrecuente ver que los edificios no tienen el piso 17, ni los hoteles la habitación 17.

Color amarillo
El amarillo es considerado un color que da mala suerte, sobre todo si es una corbata, chaleco o sombrero. El origen de esta superstición es que durante la época de “moralidades” (obras de teatro moralizantes – Morality Plays, en los siglos XV y XVI), el amarillo era considerado un símbolo del Demonio. El Demonio disfrazado se podía identificar porque llevar parte de su atuendo (corbata, chaleco o sombrero) de color amarillo.

Abrir un paraguas dentro de un edificio
Se dice que no hay que abrir un paraguas dentro de una casa, o dará mala suerte.
En el lejano oriente se usaban paraguas en el siglo XI a.C. Miembros de las élites políticas y religiosas las usaban no solamente como protección para el sol, sino para protegerse de los malos espíritus. Al tener esta relación sagrada con el sol, se consideraba malo abrirlos en interiores.

Número 6 (666)
En el libro del Apocalipsis 13:18, figura la frase: “Aquí hay sabiduría: El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis”. Según la tradición cristiana, es el número del Anticristo.
Este número en chino suena parecido a la palabra para “fluyendo”, “liso” o “resbaladizo”, que puede significar “todo va suavemente”. El número 666 es considerado uno de los números más afortunados.


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