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el banco del tiempo

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“El trueque fortalece los lazos vecinales, se reduce la contaminación ambiental, desplazamientos de tráfico innecesarios, nos conduce a una convivencia responsable y consciente porque cada participante reflexiona acerca de lo que realmente necesita y da lo que le sobra.” Heidemarie Schwermer, “Das Sterntaler experiment”

A pesar de llevar ya algunos años en marcha, la iniciativa del “banc del temps” (banco del tiempo) sigue resultando provocadora y sorprendente.

La idea es sencilla pero muy poderosa, el trueque, es decir, “el intercambio gratuito de servicios entre personas”. Por ejemplo, yo te cuido a los niños y tú me arreglas esa persiana que se atasca siempre. En realidad el intercambio es más abierto, no se restringe a la bidireccionalidad yo-te-doy tú-me-das, es multidireccional, yo doy al grupo y recibo del grupo. Cada persona ofrece una lista de actividades que está dispuesta a hacer y demanda servicios que necesita. La función del banc del temps es poner en contacto a esas personas.

Nos entrevistamos con Mariona Salleras que desde la asociación “La Comunitat amb les Dones i les families” es la encargada de impulsar el proyecto en el distrito de Sant Martí, en Barcelona.

Mariona nos pone en antecedentes, las primeras iniciativas de asociaciones de vecinos y el posterior apoyo del ayuntamiento y nos explica como el banc del temps choca con la manera usual de hacer las cosas y todavía despierta reticencias y suspicacias “¿seguro que no me va a costar nada?” “¿seguro que no me queréis vender nada?”

En Sant Martí, en la cafetería de la Farinera del Clot, Mariona nos resume algunas de las miradas que los usuarios traen, a fuerza de años de costumbre:
Las mujeres, por lo general, no valoran lo que saben hacer, ni se les ocurre ofrecerlo porque no lo consideran importante. Los jóvenes por el contrario están acostumbrados a valorarlo todo y no comprenden que la unidad de medida del banc del temps sea la hora, “independientemente del servicio que se ofrezca o se reciba”, equiparando así actividades muy distintas. Los hombres solo dan, les cuesta imaginar o admitir que necesitan algo.

El interés social aumenta, distintas experiencias de trueque se están propagando rápidamente. En algunos países se reconocen bajo el nombre de LETS, Local Exchange Trading System, un sistema ideado por Michel Linton a principios de los ochenta en Canadá. En Italia fue el sindicato de pensionistas de Parma quien puso en marcha una iniciativa en el año 1992 que ahora cuenta con más de 300 bancos.
En otro nivel, pero igualmente significativo, es el hecho de que el libro “Mi vida sin dinero” de Heidemarie Schwermer figure desde hace tiempo entre los más leídos de las bibliotecas de Barcelona.

Los miembros del banc del temps de Sant Martí, mientras esperan la ansiada página web, ralentizada por problemas burocráticos, y que agilizará enormemente la operativa del grupo al permitir el intercambio de actividades directamente de usuario a usuario, continúan encontrándose mensualmente, dando charlas, extendiendo el germen y tratando de contagiar su entusiasmo a la gente que, por lo general y aunque pueda sorprender, cuando se acerca al grupo está mucho más dispuesta a dar que a recibir.

http://www.bancdeltemps.org/







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