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la habitación blanca [3]


 

De los espasmos se me cayó el otro ojo, me daba golpes contra las paredes, estuve a punto de pisarlo, ella lo recogió y se lo puso en la nuca (según me contó luego)

De repente todo empezó a cambiar para ella, la habitación se hizo grande, se dibujó una ventana, empezaron a escaparse los colores por ella, huían de ese absurdo, de esa concentración forzada, ellos pertenecían a la vida, a las proporciones, al equilibrio natural. Todos menos el añil, el añil se quedó por mi, le había gustado la historia que había contado sobre él.

- Me gustaría alegrarme de verte. Le contesté al comentario de la página 4.
- Está bien, te devuelvo uno de tus ojos, a ver ¿éste cual era el derecho o el izquierdo?

Nos volvimos a abrazar, nos agarramos de la mano y le conduje hasta la puerta.

- Cierra tú le dije, que tienes ventaja.

Sin girarse, le echo un último vistazo a la habitación y cerro la puerta tras de ella.

Nota del autor:
La habitación blanca no es una historia tradicional entendida ésta como una sucesión temporal- lineal de hitos, con un comienzo, nudo y desenlace. En la habitación blanca el tiempo se regenera, el principio se alimenta del final que se hace principio.
Se podría definir como un agujero blanco. Nuevos matices de la historia van incorporándose a ésta, cada vez que se entra en la habitación. El proceso es infinito y por tanto tiende a la nada, así, cuando llegue a la máxima extensión, la historia seguirá su propia inercia y el todo se convertirá en su contrario.
Me costó aproximadamente veinte años en reconocer que lo que veía cada vez que cruzaba el umbral no era más que la primigenia semilla de la historia transfigurada por el violento movimiento circular del tiempo.
El verdadero fracaso de este escrito es presentar esta ultra realidad que es la Habitación Blanca dentro de los límites que nos hemos dado para contar historias, encorsetarla dentro de los patrones racionales. Por tanto hay que interpretar el resultado final como una fotografía distante; al igual que un segundo no es el Tiempo, esta fotografía de la Habitación Blanca no es la Habitación Blanca.
El objetivo de la historia no es la propia historia ni el resultado literario de ésta, más bien éste es irrelevante.
Para finalizar esta breve exposición de motivos de la historia, añadir que por razones de privacidad el nombre real del personaje se ha alterado en diez ocasiones.
La misma ultra realidad que domina La habitación blanca, ha devuelto a su forma real el nombre ficticio del personaje, haciendo inútiles, hasta el último borrador, las continuas correcciones realizadas para preservar la identidad real de la persona. Parece que este proceso en algún momento se ha detenido y por tanto si nada nuevo ocurre el nombre definitivo de nuestra protagonista será María.






 

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