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parásitos[1]

:: tomás muñoz sacristán::

Es interesante comparar la elección evolutiva de un parásito frente a la de un depredador. El depredador se nutre de animales más pequeños, a los que da caza y aniquila. Un parásito opta por todo lo contrario, alimentarse de un organismo mayor que él y hacerlo durante el mayor tiempo posible sin matarlo.

El parásito toma una determinación, decide limitar drásticamente su entorno de vida al organismo que le hospeda. (Pensemos en un hombre encerrado en la cocina de un hotel, robando comida, sin querer salir jamás de allí.)

Podemos fijarnos en la tozudez en aferrarse al hospedero como línea rectora para clasificar a los parásitos. Los ectoparásitos viven en la superficie, los más atrevidos no tienen problemas en ir y venir sin fijar su residencia en el hospedero, mosquitos, chinches. Las garrapatas y las pulgas prefieren permanecer y las niguas (un tipo de pulga) profundizan en su tozudez cavándose madrigueras en lugares concretos de nuestra dermis, en las articulaciones de los dedos de los pies, en los bordes de las uñas de esos mismos dedos.
La nigua trata de hundirse en nosotros, nuestra piel como arenas movedizas, después se hincha de huevos y si tratamos de arrancarla dejaremos huecos en nuestro cuerpo, vacíos, vías de entrada a otros organismos infecciosos.
En el extremo de la línea están los endoparásitos, los que directamente viven dentro de nosotros. Parásitos que renuncian totalmente a otro medio ambiente, nosotros seremos su medio ambiente y han decidido quedarse, entonces no necesitan ni apéndices locomotores, ni órganos sensoriales que les avisen de variaciones en el medio.
Los parásitos renuncian a la movilidad, a la percepción del exterior, sus apuestas son fijarse al hospedero, alimentarse de él y reproducirse.

Las bocas de los parásitos suelen tener elementos de anclaje, una vez aposentados los parásitos harán lo posible por quedarse.

A primera vista y según recogen los dichos populares parecería que los parásitos han hecho una apuesta por la pereza, pero las cosas se complican si analizamos los ciclos de vida de algunos de ellos.

Ascaris, es uno de los animales más comunes del mundo, es un nemátodo que vive en el tubo digestivo de hombres y cerdos, llega hasta los 20 o 30cm de largo, después de la cópula las hembras ponen miles de huevos que salen al exterior con las heces, estos huevos deben tragarse para que tenga lugar la infección. Visto así parece increíble que tantas personas estén infectadas, pero es que en muchos lugares del mundo los excrementos humanos son demasiado valiosos para ser desperdiciados y se utilizan como fertilizantes, y además los huevos son diminutos y prácticamente indestructibles y si las aguas fecales purificadas son empleadas para riego pueden propagar la contaminación de Ascaris.

 


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