relatos del yugo

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idiotez masculina


::s.t. daroca::

Supongo que el nuevo año nos presentará con el mismo grupo de homo erectus que abundan en nuestro territorio, en los comercios, en las paradas de autobuses, en las entrevistas de trabajo..., sí, sobretodo en las entrevistas de trabajo.

Es curioso constatar cómo la primera fase de cualquier entrevista de trabajo es llevada por una mujer, que te introduce a los formularios, te da unas ligeras indicaciones, te comenta generalidades de cómo afrontar esa fase en general y finalmente te hace la entrevista personal basada en tu currículo: dónde has trabajado anteriormente, en qué te basaste en tu primera elección de curro, a que se debe éste tu último cambio, qué te hace suponer que eres válida para este trabajo y la principal a qué aspiras. Siempre tengo una respuesta para cada una de estas preguntas, pero no siempre existe un discurso claro, depende de cómo se defina la entrevista, supongo que viene marcada por la empatía, la que la entrevistadora muestre sobre ti, una debe y puede alimentarse de esa energía.

Superar esta primera fase es bastante sencillo, supongo que si seleccionas correctamente el trabajo al que aspiras esta primera entrevista no debería suponer ni tan siquiera un reto. La complicación se presenta después, la entrevista de grupo, dónde se presenta el cara a cara con diferentes “competidores”, chicos y chicas de tu edad, una tiene sus estrategias, hay que identificar rápidamente a los directores, es preferible que haya dos o tres, todo consiste en ser la primera que apoye al que adopta una postura que consideres ganadora, si se te adelantan deberás posicionarte detrás de otra, dando siempre versiones a su visión, no vale con simplemente apoyar. En el caso de que sólo se hubiera posicionado un director, deberás convertirte en la alternativa buscándote una posición que te sientas cómoda defendiendo.

Este posicionamiento da grandes resultados. Una vez superada la fase consultora tendrás la definitiva entrevista con la empresa, no necesariamente con recursos humanos sino con el director del departamento en cuestión. Es ahí dónde surgen los problemas principalmente si se trata de un hombre entre 35 y 40 años, dado que varios de ellos dudan bastante, puedes sentir su incomodidad, no aguantan la mirada sino que la desvían sobre la hoja de papel en la que se apoyan para describirte la estructura de la empresa, se esconden y te hacen pensar en que mañana se reunirá en ese mismo despacho con otro aspirante al puesto y no se sentirá tan incómodo. Te pregunta dónde piensas que mejor encajas dentro de la estructura que te acaba de describir, dónde puedes aportar tu experiencia, y le aguantas la mirada para darte cuenta cómo él piensa que te has percatado de sus pensamientos de hombre, y desvía la mirada sobre el papel, mientras simultáneamente marca una X dónde tú has indicado.

Es un comportamiento triste, pero bueno, siempre permite emplear las armas de una, y qué coño, las guerras se ganan por efectivos, posicionamiento, capacidad de armamento y estrategias, y yo soy sin duda una ganadora.

 



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